Picasso, retrato de mujer joven.

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El servicio de Aduanas francés ha anunciado la incautación el pasado viernes en Córcega de un Picasso valorado en más de 25 millones de euros, perteneciente al banquero español Jaime Botín, máximo accionista de Bankinter y hermano del fallecido presidente del Banco Santander Emilio Botín. Su destino era Suiza pese a que las autoridades españolas declararon la pintura como no exportable.

 

Picasso de Botin incautado
Retrato de Mujer. Pablo Picasso
Estos días es noticia y en las redes sociales leemos todo tipo de comentarios.Algunos están a favor de la incautación de la obra y otros, en cambio, defienden la legítima propiedad de la pintura de la familia Botín y consideran tal actuación un exceso del Estado Español.

Desconozco las circunstancias exactas que rodean a este incidente, aunque según parecen afirmar todos los diarios, en efecto la intención de los propietarios era sacarla de España con la finalidad de venderla. Si eso es verdaderamente así, el Estado no sólo está en su derecho de incautarla sino que debe actuar de tal modo para proteger nuestro patrimonio. Los que trabajamos con seriedad en el mercado del arte sabemos cuales son las leyes que rigen las transacciones de obras de arte y las respetamos, aunque muchas veces dificulten el desarrollo del comercio y del coleccionismo privado.

 

Picasso de botin en un barco
Barco en el que se encontraba el Picasso cuando fue incautado

El Estado debe sin duda controlar la circulación de bienes y conocer donde se encuentran depositadas aquellas obras que por su singularidad y relevancia son únicas. Debe igualmente asegurarse que dichas piezas se conserven en las oportunas condiciones. Hacer esto tiene sentido para proteger aquello que, aún en manos privadas, nos pertenecen a todos pues es parte de nuestra historia colecctiva. Ahora bien, las leyes no son perfectas y sin ninguna duda, la Ley de Patrimonio no es justa. Me parece bien que el Estado decida declarar inexportable una pintura, escultura o lo que sea que se solicita…Lo que no me parece justo es que denieguen una exportación -porque la obra es demasiado importante como para abandonar nuestras fronteras- y que no la adquieran para algún museo. El propietario se encuentra entonces completamente atado y con la única posibilidad de vender aquella pieza en España, un mercado prácticamente inexistente.

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Toda solicitud de exportación (no hablo aquí de las solicitudes de exportación temporales con fines expositivos o por cambios de residencia, etc..) es en sí misma una oferta de venta al Estado Español. Así que si el Estado la considera tan relevante que la compre, la conserve y la exhiba en uno de nuestros museos. Y si no hay dinero para adquirirla que encuentre la fórmula para hacerlo (pagos aplazados, rebaja de impuestos, bonificaciones fiscales….). El Estado debería darle alguna alternativa al propietario de ese bien porque no nos engañemos ¿quien va a comprar en nuestro territorio?. Nuestro mercado nacional es muy limitado, no solo porque nos falta mucha conciencia cultural y hay poco coleccionismo, sino también porque las leyes encarecen las transacciones artísticas descomunalmente y hasta las penalizan.

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Este por cierto es otro de los grandes temas pendientes. Si el comercio del arte no estuviera tan penado por un IVA al 21% y existieran incentivos fiscales y desgravaciones para el fomento de la cultura, el mercado del arte español se activaría y el dinero negro que muchas veces circula en este sector afloraría. Un comercio artístico siempre en la superficie evitaría exportaciones ilegales y blanqueos de capitales, facilitaría ingresos al Estado, el control del patrimonio y la protección de bienes.